Juntos es mejor: La amabilidad – GuapoTu

Juntos es mejor: La amabilidad

Cinco habilidades para acompañar el aprendizaje emocional
12 febrero, 2018

¿Qué diferencia el sector de la educación infantil de otros sectores de nuestra sociedad?

… La amabilidad.

Según las últimas investigaciones, la amabilidad es una habilidad innata que no trabajamos en la escuela como el lenguaje, para aprender a comunicarnos, o el movimiento, para explorar el mundo a través de nuestro cuerpo, durante nuestra primera infancia.

Del mismo modo que en las escuelas hay proyectos para estimular el lenguaje y el movimiento, ¿debería haber proyectos para trabajar la amabilidad y desarrollar en los niños una habilidad que es la base de nuestra convivencia como seres sociales?

Antes mencionaba que la amabilidad era para mi lo que diferenciaba a los profesores de infantil de otros sectores por el amor y la ternura que en las escuelas respiran los niños que a ellas van. Una pasión que los profesores de infantil (en su mayoría mujeres) llevan dentro como si fuera una “conexión especial” que les permite sintonizar con los bebés y con los niños con una gran facilidad, entendiéndoles y poniéndose en su lugar.

Para aquellos profesionales que venimos de fuera, las escuelas infantiles son como un oasis de amabilidad. Sin embargo esta amabilidad y ternura, que los profes de infantil expresan y comparten a diario con bebés y niños, no es trabajada dentro de las escuelas con la profundidad del lenguaje o el movimiento con un proyecto educativo que la sustente, y posiblemente por este motivo, estas buenas prácticas se pierdan a lo largo de la vida escolar de los niños, dejando a un lado la importancia de desarrollar esta habilidad social que nos preparará para la vida.

¿Cómo podría trabajarse entonces la amabilidad?

De igual manera que un niño desarrolla su lenguaje a través de la estimulación e interacción del entorno y al terminar el primer ciclo en una escuela infantil es capaz de hablar y comunicar, un niño también puede aprender a conectar con otros niños y adultos si estimulamos adecuadamente su inteligencia emocional y social en la escuela infantil de manera formal y dando la importancia que éstas tienen.

Esto se puede conseguir integrando a los contenidos diarios algunos aspectos importantes como: un acompañamiento en el que los niños aprendan a prestar atención a su respiración, descubran que en su interior hay un lugar mágico donde suceden cosas, descubran día a día cómo sus emociones se manifiestan dentro y fuera de ellos, cómo y dónde se sienten, cómo son diferentes y cómo cambian a lo largo del día, y cómo ellos pueden hablar desde su corazón y conectar con su entorno y con las personas con las que se relacionan, generando un ambiente donde se de importancia al otro, a su estado de ánimo, a su disposición de formar parte de un grupo.

¿Qué factores influirán en el éxito del desarrollo de la amabilidad en la escuela?

  • Un clima y un ambiente que de prioridad a los sentimientos y emociones que quieres que sucedan, frente a las reglas y normas habituales en escuelas y guarderías infantiles, y donde se definan qué situaciones y sentimientos queremos que sucedan en la escuela, cuáles serán las acciones que se harán para que estos sentimientos sucedan y cómo se prevendrán y gestionarán aquellos sentimientos inesperados o los conflictos que surjan.
  • Un equipo de profesores activamente implicados en el conocimiento de sí mismos, en la práctica y el aprendizaje del mindfulness, lo que les permitirá ser más conscientes de sus sensaciones, pensamientos y emociones en sus interacciones con los niños para interpretar sus emociones y poder mediar de forma efectiva entre ellos creando un espacio para responder y sintonizar con las emociones de los niños.
  • Un proyecto educativo detallado en sus principios de diseño, técnicas y prácticas para estimular en los niños su habilidades emocionales y sociales a través de experiencias reales de convivencia.
  • Un espacio en armonía con el proyecto, que favorezca las interacciones entre iguales, que invite a actos de amabilidad y gratitud, que suceda dentro de un entorno diverso e inclusivo donde la convivencia entre los niños, entre los niños y sus educadores, y entre éstos y sus padres sea una condición necesaria y una herramienta para su transformación.

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